**PUERTA FORTIFICADA** ::preromanizate  
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Mira frente a ti…
Estás ante la entrada de un castro, un poblado fortificado de hace más de dos mil años.
Imagina este lugar lleno de vida.
En el norte y el oeste de la península, pueblos como los celtas, galaicos, astures o vetones construían sus asentamientos en lo alto de colinas o montes. Desde aquí arriba podían vigilar mejor el territorio… y defenderse con más facilidad.
Observa las murallas.
Están hechas con grandes piedras, colocadas una sobre otra. A veces se reforzaban con fosos, montículos de tierra o empalizadas de madera para hacerlas aún más seguras.
Y ahora fíjate en la entrada.
No es amplia ni directa. Es estrecha, con giros y pasillos. ¿Por qué crees que es así?
Porque estaba diseñada para dificultar el paso de los enemigos. Cuanto más complicado era entrar, más fácil era defenderse.
Pero no todos vivían en castros.
Si viajamos hacia el sur y el este, encontramos a los íberos, que también construyeron poblados amurallados, pero con una organización diferente.
Sus asentamientos tenían calles, barrios e incluso zonas especializadas. Algunos crecieron tanto que se convirtieron en auténticos centros políticos y comerciales, como Numancia.
Ahora vuelve a mirar esta puerta.
No es solo una entrada. Es una barrera, una defensa… y la primera pista de cómo vivían y se protegían estos pueblos antes de la llegada de Roma.

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