**BANDERA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA**::muro  
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Mira esta bandera roja.
Durante décadas, fue uno de los símbolos más reconocibles del siglo XX. En ella aparecen una hoz y un martillo. La hoz representaba al campesinado; el martillo, a los trabajadores industriales. Juntos simbolizaban una nueva idea de sociedad: un mundo en el que, según sus defensores, no habría grandes diferencias entre ricos y pobres.
Esa bandera pertenecía a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocida como la URSS.
La Unión Soviética nació en 1922, pocos años después de la Revolución Rusa de 1917. Aquella revolución puso fin al antiguo imperio de los zares y abrió paso a un nuevo sistema político inspirado en las ideas de Karl Marx y dirigido, en sus primeros años, por Vladímir Lenin.
La propuesta era ambiciosa: construir una sociedad sin clases sociales, donde la economía, las fábricas, la tierra y los recursos estuvieran controlados por el Estado en nombre del pueblo.
Pero en la práctica, el poder quedó concentrado en un solo partido: el Partido Comunista.
Fíjate ahora en la estrella roja de la bandera. Representaba ese poder político y la expansión de la revolución comunista.
La URSS llegó a integrar muchos territorios: Rusia, Ucrania, Bielorrusia, las repúblicas bálticas y otras regiones de Europa oriental y Asia. Pero esta unión no siempre fue libre ni voluntaria. En muchos casos, Moscú mantuvo el control mediante la presión política, la vigilancia y la fuerza militar.
Uno de los líderes más importantes, y también más temidos, fue Iósif Stalin.
Stalin gobernó la Unión Soviética desde finales de los años veinte hasta su muerte en 1953. Bajo su mandato, la URSS se convirtió en una gran potencia industrial y militar. Pero ese crecimiento tuvo un coste enorme.
Millones de personas sufrieron persecuciones, censura, deportaciones y trabajos forzados en campos conocidos como gulags. Quien criticaba al régimen podía ser detenido, silenciado o desaparecer.
Así, esta bandera no solo representa una ideología.
También representa una época de esperanza para algunos, de miedo para otros, y el nacimiento de una superpotencia que marcaría la historia del mundo durante casi todo el siglo XX.
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