**TRATADO**::europa  
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Fíjate en esta mesa.
Y en esta pluma.
Parecen objetos sencillos, pero representan un momento fundamental en la historia de Europa.
Después del éxito de la CECA, los seis países fundadores comprobaron que cooperar funcionaba. Habían conseguido avanzar juntos en un sector estratégico y, además, habían reforzado la paz entre antiguos enemigos.
Entonces surgió una nueva idea:
si colaborar en el carbón y el acero había dado buenos resultados, ¿por qué no ampliar esa cooperación a otros ámbitos?
Esa respuesta llegó el **25 de marzo de 1957**.
Ese día, **Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo** firmaron los **Tratados de Roma**.
Fueron unos acuerdos históricos que dieron origen a dos nuevas organizaciones:
-la **Comunidad Económica Europea**, conocida como **CEE**,
-y la **Comunidad Europea de la Energía Atómica**, o **EURATOM**.
El objetivo principal era claro: impulsar el crecimiento económico y fortalecer las relaciones entre los países europeos.
La CEE quería crear un **mercado común**.
¿Y qué significa eso?
Significa construir un espacio en el que las **mercancías**, las **personas**, los **servicios** y los **capitales** pudieran circular con mayor libertad entre los países miembros.
Para conseguirlo, era necesario eliminar poco a poco muchas barreras.
Por ejemplo, se fueron reduciendo y suprimiendo aduanas, y también se empezaron a establecer normas comunes para facilitar los intercambios.
Esto permitió que comerciar entre los países europeos fuera cada vez más fácil.
Y cuanto más comercio había, más relaciones económicas se creaban entre ellos.
Durante las décadas siguientes, las economías europeas crecieron y se modernizaron con rapidez.
Aumentaron las inversiones, mejoraron muchas infraestructuras y el intercambio entre los países miembros se intensificó.
La cooperación europea ya no se limitaba al carbón y al acero.
Ahora se estaba construyendo un proyecto mucho más amplio.
Los Tratados de Roma marcaron un paso decisivo hacia una Europa más integrada.
Mira de nuevo esta mesa y esta pluma.
No simbolizan solo una firma.
Simbolizan el momento en que varios países europeos decidieron avanzar juntos hacia un futuro de mayor cooperación, mayor prosperidad y una unión cada vez más estrecha.
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